Por el Boulevar de los sueños rotos.
Llegó Griselda.
Griselda primero me regaño como ha sido su gusto regañándome, y me pregunto por una tal sandia. Yo le dije que no sabía quién era esa tal sandia, entonces me dejo de cuestionarme y me dijo que venía por mí, que tenía 2 opciones o quedarme encerrada en la casa de Robin o regresarme a la casa de mis padres a la Ciudad de México. Ella me dijo puras mentiras de que me iba a llevar a las barrancas del cobre, que me iba a llevar a Ciudad Juárez, y que me iba a pasear también a Disneylandia, yo le creí a sus mentiras y le dije que si me regresaba, así que mi cuñado el futbolista comenzó a preparar unos bistecs asados y comimos todos, hasta su amigo que apenas había llegado con su esposa (ese amigo era uno de los periodistas del periódico de la localidad), e hijos y después de comer Griselda, Quintana, Melchor y yo nos fuimos a la casa de mi hermano y ahí Robin nos esperaba en su casa, esperamos a que anocheciera y nos fuimos a dormir todos, y yo me fui a dormir sola en mi recamara .
Al día siguiente llegó mi hermana Federica con su camioneta y su hija, nos dijo que nos llevaría a la playa, pero Griselda le dijo que le ayudara a recoger y a guardar mis pertenencias en las maletas, mientras yo me quedaba observando al árbol (observaba aquel árbol desde la ventana de mi recamara) que estaba lleno de gusanos y también habían gusanos afuera de la ventana de mi recamara, ya guardando mis pertenencias, todos los demás se prepararon sus cosas para enlistarse para ir a la playa, así que Federica nos llevó en su camioneta al Aurrera y ahí compramos bebidas, botanas, y cervezas. Y veía que cada uno había comprado cosas y a la hora de pagar las cosas, había sido por todo unos $4,000.00 pesos mexicanos (que había pagado Griselda con su tarjeta de crédito). Así que acto seguido nos dirigimos hacia la playa mamitas y muy conocida por la Sesenta. Entonces llegando al lugar nos instalamos en la playa, y unos se fueron a nadar, y otros se quedaron a tomar el sol como Quintana, Melchor, Robin y yo; entonces cada vez que me andaba del baño le pedía a Quitana que me llevara al baño que estaba cerca del hotel Sisal.
Yo veía que Matilde, Federica y Griselda estaban a la orilla del mar y que se la pasaban muy gustosamente, (y yo pensé entre mi porque me trajeron a la playa si yo me siento mal de salud, así que le dije a Quintana que me sentía mal y que ya me quería ir de la playa entonces los demás recogieron sus cosas que habían colocado sobre la arena y nos fuimos de la playa). Acto seguido nos dirigimos hacia la casa de mi cuñado el futbolista y ahí pasamos la tarde, hasta que anocheció y Griselda, Quintana, Melchor y yo nos fuimos hasta las 8 de la noche de la casa de mi cuñado el futbolista. Llegando a la casa de Robin entramos a la casa y yo me fui a mi recamara y me dormí.
Al otro día como ya estaban listas las maletas, (Federica llegó a las 9 de la mañana y me dijo que ella nos llevaría al aeropuerto), así que subieron mis maletas a la camioneta, me subí al último a la camioneta porque me despedí de mi hermano Robin y ya en el camino hacia el aeropuerto, me la pase llorando y llorando muy amarga y tristemente, pues no me quería ir de ese lugar.
Pero me vi obligada a hacerlo (Recuerdo que Griselda me había dicho que tuve suerte de que no me llevaron al psiquiátrico de Yucatán que por poco me iban a llevar ahí además me dijo que me querían secuestrar unos tratantes de blancas). Ya llegando al aeropuerto de la localidad pude notar que se escuchaban las canciones de Paulina Rubio la chica dorada, (yo dije entre mi pensamiento será coincidencia o que cosa estaba pasando). Entonces abordamos el avión y mi hermano fue por nosotros y de regreso a casa pasamos a una pequeña fonda para poder desayunar nosotros en una de las fondas cercanas de Coyoacán.
Última edición por Giordano Bruno; 19-may.-2020 a las 11:21
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