El trastorno psiquiátrico sigue siendo muy polémico en la misma ciencia médica. Después del desastre de la crítica de la antipsiquiatría, la disciplina psiquiátrica ha tratado de mejorar mucho en el terreno del diagnóstico, el tratamiento y el trato a los pacientes. Lejos ha quedado la época en que a un paciente se le remitía a una institución de la que difícilmente pueden salir, una especie de cárcel donde se les recluía casi para siempre. Hoy no es así. La psiquiatría tiene fuertes dificultades para lograr diagnósticos únicos, varían, no atinan, pero tienen en la ciencia biomédica un poderoso aliado para normalizar, estabilizar a pacientes con trastornos. Hoy, tras la estabilización vuelven a la vida "normal", salen a la calle dopados y pueden convivir, trabajar y tener "calidad" de vida a pesar de que viven presos y atados a medicamentos muy fuertes, que tienen efectos secundarios. Roxana y sus familiares a estas alturas ignoraban esto y ella en su relato va a mostrar como su deterioro se agrava por la incapacidad de sus hermanos a atinar que es lo que le está sucediendo. El relato que les traigo es su historia viva, que ella ha querido contar. De pronto se les olvidó que entre nosotros hay una diferencia de edad, para centrarnos en los problemas fuertes que ella tiene en su vida.
La chica dorada
En una ocasión me desperté a las 9 de la mañana, me fui a bañar, me arreglé y desayuné Corn flakes con leche. Recuerdo que ese día tomé un taxi en la parada de donde yo por lo regular tomaba la combi (en el camino el taxista me reconoció y me dijo oiga usted es la chica dorada, entonces yo le dije que porque me lo decía así, y él me dijo que habían publicado una fotografía mía en el periódico de Progreso, y yo entre mi mente decía yo...la chica dorada...que ya no pensaba que contestarle al taxista, le pregunté muy interesada y asombrada al taxista de cuando databa la fecha de aquel periódico donde había visto la nota en el diario de la localidad, el no recordó la fecha) y este me llevó a las cercanías de la Sesenta, caminé hacia el hotel donde estaba encargado el amigo de mi hermana Federica, entre al hotel y subí por las escaleras, (me subí por las escaleras porque extrañaba las escaleras de la casa de mis padres en la Ciudad de México).
Así que subí al primer piso y me quedé sentada en el piso, y comenzó a sonar uno de mis celulares, contesté y se trataba de Rodrigo. Él me decía que volviéramos, que me extrañaba, yo le dije que no, no le dije que ya no me encontraba en la Ciudad de México, así que hablamos por alrededor de 20 minutos, luego le colgué. Lloré por su llamada, creí que lo perdía para siempre, pero me decía en mi mente si quiero estar en Progreso ya no puedo dar marcha atrás y regresarme. Por lo que me salí del hotel, caminé por la Sesenta, me tranquilicé y llegando el atardecer, me dirigí hacía la parada de la combi para tomar el transporte de regreso, a la casa de mi hermano.
Recuerdo que, en una ocasión, me desperté como a las 10 de la mañana, me fui a bañar, desayune, me arreglé, tomé mi monedero y las llaves de la casa, así que caminé a la parada del camión, y lo aborde, pensaba que me llevaría a las cercanías de la Sesenta, pero ello no fue así. Porque el camión se desvió entonces, me baje enfrente de la biblioteca pública de la localidad, entré a la biblioteca y vi que en una mesa había como 8 niños tomando clase de manualidades, luego tomé un cuento, y me acerque a la mesa donde estaban ellos, comencé a leerles en voz alta, lo que decía el cuento, e interactúe con esos niños, las cuidadoras de esos niños estaban encantadas por la amena lectura. Acto seguido me salí de la biblioteca y me tomé un taxi para dirigirme a la casa de mi hermano.
El bar La sala plateada
Si me preguntan cómo conocí el restaurante bar Sala plateada que es un restaurante de dueñas francesas, cuyos nombres de las dueñas eran Nicole, Concepción. Y sucedió porque en una ocasión mi hermano me llevo a que lo acompañará a un restaurante-bar, que se ubicaba por la Sesenta. Recuerdo que tomamos unas sodas en aquel lugar. Me presentó a Nicole, y a su hermana Concha me impresionó su esplendorosa delgadez. Así que a partir de ese momento volví a ir en repetidas veces a visitar a sus amigas y platicaba con ellas, (ellas veían que casi no consumía). Así que solo las visitaba muy de vez en cuando, hasta que en una ocasión consumí y me proporcionaron una ensalada extraña y algo crocante, junto con un vaso de agua de sabor naranja. Y me presentaron a su amigo Ethan que era bastante alto, le pedí a Concha que me tomará una foto con él, así que me tomaron una foto con él (Concha me dijo que era un hombre mujeriego y que tuviera cuidado con él). En otra ocasión asistí a ver a ver a Nicole y a Concepción, y me presentaron a Fernanda su otra hermana, yo le saludé y le dije que mi hermano Robin me había hablado de Fernanda. Entonces Fernanda me preguntó que quien era yo, y le replique que era la hermana de Robin. Entonces ella se acordó de él y me dijo que le mandaba saludos (lo que no le pude decir es que a mi hermano le gustaba mucho Fernanda).
En otra ocasión fui a la Sala plateada y me atendió un mesero llamado Oscar, le dije que quería una ensalada y agua de naranja. Él mesero accedió y me trajo mis alimentos, en eso el comenzó a platicar conmigo y pude ver que (Concha, le había dicho en francés, no sé qué cosa), que el chico, trató de no cambiar su trato hacia mí, luego me fui del lugar y me regresé a la casa de mi hermano. (eh de decir que la última combi de regreso hacia la casa de mi hermano salía a las 8 p.m.) y en otra ocasión fui a buscar a Fernanda en el restaurante, pero no le encontré entonces Nicole me presentó a su mamá llamada Madelin, yo le saludé con gusto y me fui del lugar porque ellas solamente estaban conversando entonces yo no quería hacer mal tercio. Ya no volví a ir a la sala rosa, porque ya casi se me estaba acabando el dinero. Y además porque ya habían cambiado su trato para conmigo Nicole y Concha.
¡Pensar por cuenta propia!
GBNL