Para mi España fue una bocanada de aire fresco, me impuse la cuestión de no buscar relaciones, sino enfocarse enteramente a lo que estaba haciendo. Trabajaba muy duro en lo que estaba investigando, 7 años de una investigación cuya redacción había dejado pendiente y un trabajo cotidiano día a día como ratón de biblioteca. No quiere decir que no surgieran amistades en el curso de la estancia, muchas de ellas mujeres y excelentes amigas. También logré hacer amigos e incluso un grupo con el que salía los días feriados o especiales. El cambio de escenario era muy benéfico.

Por las noches, por la diferencia horaria, me llegaban los mensajes de México. De manera intermitente la de esta ex alumna que había relatado, de una chica casada que me escribía todos los días, me conversaba y cambiamos todo tipo de impresiones y de los hijos. También foreaba a ratos, algo que hago desde hace dos décadas. Hubo algunos lances de señoras mayores conmigo, pero yo estaba más bien quietecito, no porque no me gustaran, sino porque no tenía mucho ánimo de experimentar relación alguna. Hice continuo de 10 meses y cuando llegaba el invierno, me regresaba a México para pasar la navidad y para recopilar el mayor material posible en archivos y bibliotecas mexicanas. Esas pequeñas "estancias" en México las aprovechaba para visitar a amigos y amigas. El trabajo en España duró prácticamente dos años y medio, tiempo récord para lo que normalmente esta destinado este tipo de estudios que suelen durar 5 años

España curó las heridas a las expectativas que había hecho. A la distancia me di cuenta lo que había pasado con la primera chica, a veces me llegaba información y toda me confirmaba el juego real de lo que estaba tras esos súbitos cambios en mayo de 2013. Cuando sabes que fue su decisión, entiendes mejor y te tranquilizas. Por lo pronto, la chica casada no dejaba de escribirme, estaba muy impresionada por mi estancia española.