Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
Cuando decidimos independizarnos de Dios
porque supuestamente podemos gobernarnos
y resolver nuestros problemas nosotros mismos
Dios decidió dejar al hombre que lo intentara
entro la enfermedad y la muerte, y el COVID-19
es una de las señales que dio Jesús de su presencia invisible
celestial, y de cuando vendría a quitar los malos,
lo malo, la muerte , la enfermedad.

Los cristianos TESTIGOS DE JEHOVA
lo vemos como una confirmación de las escrituras

Esto nos afecta a Todos
pedimos que Jehova tenga misericordia de nosotros
que hemos puesto fe en su palabra escrita
y en las demás personas del mundo, pero es inevitable
Jesús dijo que el tiempo del fin se asemejaba a una mujer
dando parto, suave primero,
pero los dolores crecen en intensidad y frecuencia.

Hemos comenzado este siglo con una pandemia mundial
y seguirán, mas frecuentes y fuertes como la mujer dando a luz.

Los gobernantes estan locos
por que no saben que hacer
no estaban preparados para algo así, ¿quien pudiera estarlo?

Esto no lo va a parar ninguna oración
porque es una profecía que tiene que suceder
porque esta escrita en la palabra inspirada del todopoderoso.

Pero todo no es mala noticia
Jehova Dios promete hacer
todo lo que nosotros deseamos pero no podemos
quitará la muerte
la enfermedad
la injusticia
y convertirá el planeta en un parque mundial

Nuestros seres queridos saldrán de nuevo
y tendrán la oportunidad de nunca volver a morir
Bien claro, mi hermano. Todavía tienen el descaro de seguir blasfemando contra Dios ... y aun así seguir con sus reclamos.


Apoc. 16:1 Y oí una voz fuerte procedente del santuario decir a los siete ángeles: “Vayan y derramen en la tierra los siete tazones de la cólera de Dios”.
2 Y el primero se fue y derramó su tazón en la tierra. Y una úlcera perjudicial y maligna llegó a estar sobre los hombres que tenían la marca de la bestia salvaje y que adoraban a su imagen.
3 Y el segundo derramó su tazón en el mar. Y este se convirtió en sangre como de muerto, y toda alma viviente murió, [sí,] las cosas [que había] en el mar.
4 Y el tercero derramó su tazón en los ríos y sobre las fuentes de las aguas. Y se convirtieron en sangre. 5 Y oí al ángel sobre las aguas decir: “Tú, Aquel que eres y que eras, el Leal, eres justo porque has dictado estas decisiones, 6 porque ellos derramaron la sangre de santos y de profetas, y tú les has dado a beber sangre. Lo merecen”. 7 Y oí al altar decir: “Sí, Jehová Dios, el Todopoderoso, verdaderas y justas son tus decisiones judiciales”.
8 Y el cuarto derramó su tazón sobre el sol; y [al sol] se le concedió chamuscar con fuego a los hombres. 9 Y los hombres fueron chamuscados con gran calor, pero blasfemaron contra el nombre de Dios, que tiene la autoridad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.
10 Y el quinto derramó su tazón sobre el trono de la bestia salvaje. Y su reino se oscureció, y empezaron a roerse las lenguas de dolor, 11 pero blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
12 Y el sexto derramó su tazón sobre el gran río Éufrates, y su agua se secó, para que se preparara el camino para los reyes procedentes del nacimiento del sol.
13 Y vi tres expresiones inspiradas inmundas [que se parecían] a ranas salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia salvaje y de la boca del falso profeta. 14 Son, de hecho, expresiones inspiradas por demonios, y ejecutan señales, y salen a los reyes de toda la tierra habitada, para reunirlos a la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso.
15 “¡Mira! Vengo como ladrón. Feliz es el que se mantiene despierto y guarda sus prendas de vestir exteriores, para que no ande desnudo y la gente mire su vergüenza.”
16 Y los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Har–Magedón.
17 Y el séptimo derramó su tazón sobre el aire. Con esto, una voz fuerte salió del santuario, desde el trono, y dijo: “¡Ha acontecido!”. 18 Y ocurrieron relámpagos y voces y truenos, y ocurrió un gran terremoto como el cual no había ocurrido uno desde cuando los hombres vinieron a estar en la tierra, tan extenso el terremoto, tan grande. 19 Y la gran ciudad se dividió en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y Babilonia la Grande fue recordada a vista de Dios, para darle la copa del vino de la cólera de su ira. 20 También, toda isla huyó, y no se hallaron las montañas. 21 Y un granizo grande, con cada piedra como del peso de un talento, descendió del cielo sobre los hombres, y los hombres blasfemaron contra Dios debido a la plaga de granizo, porque la plaga de este fue excepcionalmente grande.