Desde mi forma de apreciar lo que narras, se trata de una demostración más de que el NT está planteado en el plano simbólico.
(También el AT, pero a mi este último me interesa bastante menos).
Cuando leemos el NT desde la mirada del simbolismo que encierra, y no desde el punto de vista del realismo (que no encierra), cambia todo el asunto.
Pero en ese instante, en que miramos los mensajes desde el punto de vista de su contenido profundo (y no desde la realidad), de pronto se derrumban los muros, tal como se derrumbaron los muros de Jericó, o los del Templo.
Ya no cabrían las divisiones entre cristianos, porque las creencias se trasladarían a otro plano.
Pero también se perderían los beneficios que el realismo reporta: el poder, el control y la riqueza, tres expresiones de lo mismo.
La santísima trinidad: el Poder -- el padre, el Control, el hijo, y el consuelo que conlleva la Riqueza consecuente.
Jamás comprenderás la inmensidad de La Nada.