Él es amador de justicia y derecho.
De la bondad amorosa de Jehová está llena la tierra (Sal. 33:5).


Todos deseamos sentir que se nos ama y que se nos trata con justicia. Cuando una y otra vez se nos niega el amor y sufrimos injusticias, puede que nos sintamos desesperados y que pensemos que no servimos para nada. Jehová sabe que este es un deseo intenso de todo ser humano (Sal. 33:5). Podemos estar seguros de que él nos ama profundamente y desea que se nos trate con justicia. Lo vemos con claridad en la Ley que Jehová le dio a la nación de Israel mediante Moisés. Al estudiar la Ley mosaica, descubrimos lo mucho que nos ama nuestro Dios (Rom. 13:8-10). ¿Por qué podemos decir que la Ley mosaica se basaba en el amor? Porque Jehová hace todas las cosas movido por este sentimiento (1 Juan 4:8). Los más de seiscientos mandamientos que componían la Ley descansaban sobre dos mandatos básicos: amar a Dios y amar al prójimo (Lev. 19:18; Deut. 6:5; Mat. 22:36-40). Cada uno de ellos revela una faceta del amor de Jehová.