“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará a el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13)

Lo dice Jesús. El Espíritu Santo es una dádiva. Al menos, lo compara.
Entre las dádivas que damos a nuestros hijos, no se encuentra ninguna persona ¿Verdad?
O sea, que si se lo pedimos al Padre, ¿nos da como regalo a una persona: el Espíritu Santo?