El caso se dio en Maldonado, uno de muchos muchos. Ángela Sosa tenía 46 años. Sufrió un accidente de tránsito y fue internada. Las lesiones llevaron a que el médico tratante resolviera intervenirla quirúrgicamente.
Para aumentar sus posibilidades de sobrevivir el galeno entendía necesario hacerle una transfusión sanguínea. Ángela Sosa era Testigo de Jehová y por su creencia religiosa no lo aceptó.
En Uruguay el doctor en medicina legal Hugo Rodríguez señala que esas situaciones son comunes y que no siempre es necesaria la intervención de la Justicia.
En el caso de Maldonado, la jueza resolvió que se respetara la voluntad de la mujer. Se basó en la primacía de la libertad de conciencia.





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