Creo que todos hemos escuchado de ese cuentecillo en el que un náufrago rechaza repetidamente intentos de salvamento porque tiene fe en que Dios lo salvará. Al morir ahogado va al cielo y le reclama por qué no acudió a rescatarlo. Dios le contesta que lo hizo pero a través de los medios materiales que el náufrago tonto rechazó.
Un complemento de este cuento sería otro en el que el ateo muere, se encuentra con Dios, y este le da la bienvenida y lo felicita por haber creído en Él.
Cuando el ateo le replica sorprendido "Es que yo fui ateo hasta mi último suspiro: ¡Jolines, deberías saberlo si eres Dios!" , Dios le explica que cada vez que actuó en esta vida con confianza y esperanza en la humanidad, en sí mismo, en su misión, destino o proyecto, actuó con fe en Él.
En realidad, el cuentecillo este que me inventé está demás.
En el mismo Evangelio de Mateo capítulo 25, Jesús describe el Juicio Final, en el que las personas son salvadas o condenadas no con base en sus creencias, sino por la forma en que trataron a sus semejantes, principalmente a los que los necesitaban más.





Responder Citando