Es que no se dan cuenta de que la palabra ''mentira'' es una artimaña que no tiene nada que ver.
''Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve''.

Al hablar desde la fé todo es interpretación, podría ser menos ridículo el asunto si ambos vieramos una moneda sobre la mesa y uno de los dos dijera: ''no es una moneda''.
(''Vivimos por fe, no por vista'').

Por eso en nada tiene sentido ese infantilismo de decirle al otro mentiroso, y,
como ya dijiste, el problema es ese sesgo cognitivo de creerse portador de La Verad (cual sea, mientras sea trascendente y absoluta, y única) - lo cual es paparruchas.