Cualquier niño que da un discurso en el salón del reino repite lo que le metieron en la cabeza desde pequeño por la fuerza.
UN espectáculo horripilante de alienación mental.
Su lavado de cabeza comienza desde que nace.
Debía darte vergüenza en lugar de enorgullecerte, eso de destruirles la niñez a vuestros hijos.





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