Cita Iniciado por tomas0402 Ver Mensaje
Relato de Juan:

“Y hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque que en hebreo es llamado Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 3 En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua. 4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese”. (Juan 5:2-4).

No pongo en duda las propiedades milagrosas del estanque.

Pienso:

Dios repartiendo curaciones con cuentagotas, tras una competición de unos pobres desgraciados.

Esos pobres desgraciados añadían a sus males uno más: la angustia de tener cerca la sanación, pero en competición con otros muchos enfermos.

Creo que eso se llama… crueldad.

Visto esto, la curación relatada poco después carece de importancia.

Ya que pasó por allí, podría Jesús haber sanado a todos los restantes enfermos que estaban allí esperando. Demostró muy poca compasión.
Tu sabes que los caminos del señor son inescrutables.
Imagina que Jesús hubiese terminado con la pobreza y con la enfermedad.

Ahí se habrían acabado los argumentos, y las religiones no hubiesen podido surgir.

Recuerda que para las religiones los pobres son necesarios. No iba Dios a privar a sus seguidores de la materia prima indispensable: la inequidad.