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Estocada
Cristo murió en carne, su cuerpo estuvo en el sepulcro, pero su espíritu siguió vivo. Tan vivo que hasta se hizo tiempo de ir a predicarles a los espíritus encarcelados.
"Asimismo, Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; y en espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados." (1 Pe 3:18-19).