¿cómo pudo la muerte de un solo hombre cubrir
los pecados de muchos? (Mateo 20:28.)

Imagínese una enorme fábrica
con centenares de empleados.

La falta de honradez del gerente de la fábrica
causa la quiebra del negocio; se cierra la fábrica.

Ahora centenares de personas quedan desempleadas
y no pueden pagar sus deudas.

Sus cónyuges, sus hijos y, sí, sus acreedores...
¡todos sufren debido a la corrupción de un solo hombre!

Entonces aparece un benefactor acaudalado
que paga la deuda de la compañía y abre de nuevo la fábrica.

La cancelación de esa deuda, a su vez,
trae alivio completo a los muchos empleados,
sus familias y los acreedores.

Pero ¿participa de la nueva prosperidad el primer gerente?
No; ¡él está preso,
y por lo tanto desempleado permanentemente!

De igual manera, la cancelación de aquella deuda única de Adán trae beneficios a millones de sus descendientes... pero no a Adán