Mostrando resultados del 1 al 10 de 401

Tema: Comer y beber para tener vida

Threaded View

Mensaje Previo Mensaje Previo   Próximo Mensaje Próximo Mensaje
  1. #11
    Fecha de Ingreso
    26-febrero-2019
    Mensajes
    280

    Predeterminado

    San Justino (165 d.C)

    Mártir de la fe cristiana hacia el año 165 (decapitado), es considerado el mayor apologeta del Siglo II. San Justino mantiene el testimonio unánime de la Iglesia al confesar que la Eucaristía no es un alimento como tantos, sino que es “carne y sangre de aquel Jesús hecho carne”.

    Una de las obras célebres de San Justino es “Diálogo con Trifón”, el cual era un judío de la época. En esta, San Justino vuelve a dejar testimonio de la interpretación que tenía la Iglesia primitiva como el Sacrificio del que hablaba el profeta en Malaquías 1,11, y una interpretación completamente contraria a la perspectiva protestante que niega el carácter sacrificial de la Eucaristía y afirma que la Cena del Señor es un simple recordatorio.

    Un comentario importantísimo para el tema que nos acopia lo hace Jesús Solano en su libro “Textos Eucarísticos Primitivos” donde señala que San Justino con toda claridad excluye la permanencia del pan junto con la carne del Señor rechazando la consubstanciación. El paralelismo de ideas y de frase le lleva a decir que así como Jesucristo tuvo carne y sangre, así el alimento eucarístico tiene la carne y la sangre de Jesús; sin embargo, no dice eso, sino que, cambiando la construcción, escribe que el alimento eucarístico es la carne y sangre de Jesús (transubstanciación). Esta expresión excluye la permanencia del pan y en su sentido obvio indica el cambio, la conversión del pan en la carne del Señor. Lo confirma el empleo que inventa San Justino para la palabra “dar gracias”: hasta él había tenido sentido intransitivo; él la usa en pasiva: “alimento eucaristizado”, que al pie de la letra traduciríamos: “alimento hecho acción de gracias”. Esta pasiva tan dura inventada por San Justino, unida al cambio de construcción que acabamos de señalar, acentúa la nota de un cambio obrado en el alimento ordinario en virtud del cual el pan es ahora carne de Cristo.



    San Justino, Apología primera. C.66ss (GOODSPEED, 74ss; QUASTEN, 14-21; MG 6,428s. 432

    66. Este alimento se llama entre nosotros Eucaristía, del cual a ningún otro es lícito participar, sino al que cree que nuestra doctrina es verdadera, y que ha sido purificado con el bautismo para perdón de pecados y para regeneración, y que vive como Cristo enseñó. Porque estas cosas no las tomamos como pan ordinario ni bebida ordinaria, sino que, así como por el Verbo de Dios, habiéndose encarnado Jesucristo nuestro Salvador, tuvo carne y sangre para nuestra salvación, así también se nos ha enseñado que el alimento eucaristizado mediante la palabra (verbo) de oración procedente de Él – alimento del que nuestra sangre y nuestra carne se nutren con arreglo a nuestra transformación – es la carne y la sangre de aquel Jesús que se encarnó. Pues los apóstoles, en los comentarios por ellos compuestos, llamados evangelios, nos transmitieron lo que así les había sido transmitido: Que Jesús, habiendo tomado el pan y dado gracias, dijo: Haces esto en memoria de mí; éste es mi cuerpo, y que solamente hizo participantes a ellos. Lo cual también en los misterios de Mitra han enseñado a hacerlo los malvados demonios, tomándolo pro imitación. Porque sabéis, o podéis saber, que cuando alguno es iniciado en ellos, se ofrece un pan y un cáliz de agua y se añaden ciertos versos.
    Última edición por Alejandrog; 23-abr.-2019 a las 07:47

Normas de Publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder mensajes
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •