La idea que hacer actos de misericordia tiene el poder de expiar por nuestras transgresiones es ilustrada en una respuesta dada por Rabí Iojanán ben Zakai a Rabí Iehoshua ben Janania que después de pasar cerca del monte del Templo se lamentó diciendo: “¡Ay de nosotros, porque el lugar en el que podíamos expiar nuestras transgresiones está en ruinas!” La respuesta de Rabí Iojanán ben Zakai fue: “No desesperes, hijo mío. Aún poseemos una manera de expiar nuestras transgresiones, que equivale a ese lugar. ¿Sabes cuál es? Es hacer actos de misericordia, como está escrito: “Porque quiero bondad, no sacrificio…” (Oseas 6:6).