solo hay una verdad, que es la enseñanza del evangelio. Así que cuando alguien no es fiel a la enseñanza del Evangelio, no hace falta que otro le desautorice, pues él se desautoriza a sí mismo al no ser fiel a la enseñanza del Evangelio.
Pues tú estás automáticamente desautorizada, pues no eres fiel a la enseñanza.
Y nunca lo has sido.