Las leyes perfectas que dio Dios verdaderamente y que reflejaban su santidad, amor por la justicia, misericordia y paciencia, son los misericordiosos mandamientos que Jesucristo nos enseñó cuando predicó el Evangelio.
Y es que los mandamientos que en verdad fueron dados por Dios desde siempre y para siempre son los mandamientos que Jesucristo nos enseñó cuando predicó el Evangelio, y no las leyes del Antiguo Testamento que mandaban a los hombres esclavitud, sacrificios y hacer daño y matar a las personas.





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