Maria Laura

Es verdad que Jesús dijo: “No*piensen que vine a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir” (Mateo 5:17).

Ahora bien, ¿qué significa “cumplir”?

Ilustrémoslo. Se dice que un constructor cumple su contrato de levantar un edificio, no haciendo pedazos el contrato en sí, sino entregando el edificio terminado. Pero tan pronto como se termina el trabajo al gusto del cliente, el contrato queda cumplido y el constructor ya no está comprometido a hacer más. De igual manera, Jesús no incumplió el “contrato” de la Ley, no lo rompió en pedazos; él cumplió la Ley mosaica obedeciéndola a la perfección. Una vez cumplida, esta dejó de ser obligatoria para el pueblo de Dios.


JESUS VINO A QUITAR EL PECADO DEL MUNDO:

Juan 1:29: El siguiente día vio Juan a Jesús
que venía a él, y dijo:
He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Juan 6:51: Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;
si alguno comiere de este pan,
vivirá para siempre;
y el pan que yo daré es mi carne,
la cual yo daré por la vida del mundo.



1 Juan 2:2
Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados,
pero no solo por los nuestros,
sino también por los de todo el mundo.