
Iniciado por
Mormonologo
Bueno, ese es tu punto..
tu eres el que sugiere que los ángeles se tiene que
materializar y tener sexo, nosotros no enseñamos tal cosa..
Y lo que no has considerado, es que esta "materialización"
no es en forma completamente humana, porque según tu creencia
esta reproducción trae una descendencia "diferente" de seres..
Si esta materialización hubiese sido completamente "carnal"
entonces hubiesen tenido hijos normales..
Nosotros no creemos que haya ocurrido tal cosa, porque la biblia realmente no lo enseña, eso lo enseña el libro apócrifo de Enoc
Por lo que entiendo ustedes enseñan que
pueden tener sexo en el cielo
con sus cuerpos espirituales que son superiores a los carnales.
No importa que la materialización no fuera en forma completamente humana
se materializaron lo suficiente como para tener relaciones sexuales con mujeres humanas, la prole que concibieron es prueba de ello.
Esto lo enseña el libro de ENOC?
Humm,
Interesante
Nosotros no leemos esos libros apócrifos
Pero si lo dice (Gé 6:1-4.)
En los días de Noé, ángeles desobedientes se materializaron, se casaron con mujeres y engendraron una prole híbrida llamada nefilim.
EL RELATO DE GÉNESIS DICE ASÍ:
6 Ahora bien, aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, 2*entonces los hijos del Dios [verdadero] empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron. 3 Después de eso dijo Jehová: “Ciertamente no obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años”.
4 Los nefilim se hallaban en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos del Dios [verdadero] continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos, estos fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)