Los que visitaron a Jesus fueron magos/astrólogos
El Diccionario exegético del Nuevo Testamento explica
que el término griego original “se deriva del nombre de una tribu
que, en la religión persa, desempeñaba funciones sacerdotales
y se ocupaba del estudio de la astronomía o la astrología”.
Es más, según otra obra muy respetada,
esa misma palabra puede designar a un
“brujo, hechicero, [que] pretend[ía] tener poderes mágicos,
practicante de la brujería”
(Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo, de W.*E.*Vine).
Y por muy populares que sean la astrología y la magia en la actualidad, lo cierto es que la Biblia no aprueba estas prácticas (Isaías 47:13-15).
De hecho, Jehová Dios detesta cualquier forma de ocultismo
(Deuteronomio 18:10-12).
Por eso, jamás les anunciaría el nacimiento de su Hijo
a unos astrólogos.
Lo que sí hizo, para salvar la vida de Jesús,
fue advertirles mediante un sueño
que no regresaran al palacio del malvado rey Herodes,
por lo que ellos “se retiraron a su país por otro camino”
(Mateo 2:11-16).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)