Cita Iniciado por María_Laura3 Ver Mensaje

Para Jesucristo no hay propiedad privada porque Dios lo hizo todo para todos. Nadie debe apropiarse de lo que es de todos porque si alguien se apropia de lo que es de todos precisamente ese es el que roba. Entonces "no hurtarás" o "no robarás" significa no apropiarse de los alimentos y bienes y riquezas que pertenecen a todos. Por eso Jesucristo le dijo al hombre rico que vendiera todo lo que tenía y lo diera a los pobres y que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de los cielos.
Cita Iniciado por Teheran Ver Mensaje
Estimada María Laura:

Con un poco de reflexión usted descubrirá que es imposible que el producto de su trabajo le pertenezca "a todos" y al mismo tiempo sostener la existencia del robo.

Los alimentos, los bienes y el producto del trabajo y de cualquier esfuerzo que hagamos, debe ser para todos y para el bien de todos, así como los primeros cristianos lo tenían todo en común y no llamaban propia cosa alguna.

Le pido piense en los cinco euros que usted tiene en este momento su cartera y se pregunte con honestidad: ¿pertenecen esos cinco euros a todos?

No debes hacerlo todo tan complicado. Se trata de que los bienes se deben tener en común, como hacían los primeros cristianos, que no llamaban propia cosas alguna. Lee:

Hechos 2:42
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
2:43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
2:44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;
2:45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.
2:46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
2:47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Hechos 4:32
Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
4:33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.
4:34 Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido,
4:35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.
4:36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre,
4:37 como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles.