Los manuscritos que tenemos de la Biblia, ya sea en hebreo o en griego o en cualquier otro idioma antiguo o moderno (si es que procede directamente de uno más antiguo) NO SON LOS ESCRITOS AUTÓGRAFOS de los escritores inspirados. Por esa razón existen muchas instituciones que estudian métodos científicos para determinar lo que los escritores inspirados realmente escribieron con sus manos. En una situación como esa, es muy normal que las versiones que se hagan de los textos maestros que siguen un método u otro, difieran en muchos aspectos.

Algunas traducciones modernas, por ejemplo, omiten palabras, mientras que su contraparte metodológica las incluye, porque a veces una palabra aparece en algunos manuscritos y en otros no aparece. Si un escritor inspirado escribió esa palabra, entonces se puede considerar una omisión si no se pone en la traducción PERO si no fue escrita originalmente el ponerla se consideraría agregar lo que no estaba. A veces es muy difícil determinar cuál es la lectura original: estaba esa palabra o no estaba? ... incluso siguiendo métodos científicos para estudiar el caso. En un ejemplo como ese, la decisión depende del traductor y su punto de vista personal: el criterio personal que sigue para tomar una decisición de poner esa palabra o no en su traducción. En este tipo de casos, nadie puede juzgar la decisión del traductor como correcta o incorrecta, porque en ese caso no se puede determinar con exactitud la situación. Lo que se hace normalmente es poner una lectura en la traducción Y escribir una nota sobre las lecturas alternativas, para que el lector las tome en cuenta a la hora de "teologizar" con textos específicos.

Cuando los testigos de Jehová restablecemos el nombre de Dios en el NT, tenemos razones más que suficientes para hacerlo (como explico en los temas que abrí al respecto, y he comentado en este). He puesto ejemplo claros, para que los lectores más razonables entiendan el asunto. Es cierto que no tenemos HASTA AHORA ningún manuscrito en griego del NT que contenga el nombre de Dios personal, pero sí se puede saber con certeza que el nombre estaba en determinados lugares del NT, por ejemplo en la tentación de Jesús, cada una de las tres respuestas de Jesucristo al Diablo son citas directas del AT que contienen el nombre de Jehová y en las Biblias que tienen referencias se puede ir a los textos del AT y comprobarlo fácilmente. Restituir el nombre de Dios en estos casos, por ejemplo, sabiendo que las citas lo contienen sin duda alguna, es algo de lo más normal. No se está agregando nada, no se está quitando nada ... Se está cambiando un título (que han optado por poner) por el nombre que evitaron los que sabían muy bien que allí estaba.

Les voy a poner un ejemplo específico y claro, pero sobre la Septuaginta griega. Muchos habrá de saber que ésta es una versión en griego del AT que se comenzó a escribir cerca del año 280 antes de Cristo. En el primer siglo fue usaba muy a menudo por los cristianos en su predicación, y muchas de las citas del AT en el NT son de la Septuaginta y no de las Escrituras Hebreas como tal. En la actualidad existen muchos manuscritos de la LXX griega, e incluso existen más de una sola lectura en diferentes lugares. Se han hecho en la actualidad varios textos maestros de cómo debió haber traducido originalmente del hebreo al griego basados en diferentes manuscritos existentes.

Como la LXX se escribió del hebreo directamente, debió haber contenido el nombre de Dios al menos 6828 veces, que son las veces que el nombre de Dios aparece en el texto hebreo (según un texto maestro). Por muchos años se pensó que la LXX no contenía el nombre de Dios. Cada vez que debía aparecer el Nombre, aparecía el título "Dios" o "Señor". Se llegó a pensar que la LXX citada en el NT cuando se citaba del AT, tampoco tenía el nombre de Dios, porque se creía que ellos citaban de una versión que había evitado el Nombre.

Sin embargo, la realidad era otra muy diferente. Se descubrió que los manuscritos de la LXX que evitaban el Nombre, se habían escrito durante los siglos IV y V, y no antes. Ese era un dato incompleto, pues muy bien la LXX originalmente había quedado intacta desde que se escribió antes de Cristo hasta después del año 300 dC. Sin embargo, ese no era el caso: hace poco se descubrieron fragmentos de manuscritos más antiguos que prueban que en las copias más antiguas de la Septuaginta aparecía el nombre divino. Uno de estos, conocido como el Inventario núm. 266 de los papiros Fuad, contiene parte del libro de Deuteronomio. Este papiro presenta sistemáticamente el Tetragrámaton escrito en caracteres cuadrados hebreos cada vez que aparece en el texto hebreo del que se traduce. Los eruditos dicen que data del siglo I a. E.C., lo que lo hace cuatro o cinco siglos más antiguo que los manuscritos mencionados con anterioridad. La misma razón que estuvo detrás de los copistas de la LXX griega, pudo haber estado detrás de los copistas del NT posteriores al siglo tercero de nuestra era, y la principal de ellas: evitar un Nombre que si se ponía, dejaba las nuevas enseñanzas falsas en obviedad. Tanto es así que en la actualidad los traductores modernos siguen haciendo lo mismo hasta con el AT, poniendo diferentes pretextos ... los mismos que sin duda alguna usaron los que quitaron el nombre de la LXX griega original.