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Así es, hermano. Ese pasaje de la carta de Pablo a los hebreos es muy relevante en lo que trato en este tema. Leámoslo dentro de un contexto mayor:
Heb.2:10 Porque le fue propio a aquel por cuya causa todas las cosas son y mediante el cual todas las cosas son, al llevar a la gloria a muchos hijos, perfeccionar mediante sufrimientos al Agente Principal de su salvación. 11 Porque tanto el que está santificando como los que están siendo santificados, todos [emanan] de uno solo, y por esta causa él no se avergüenza de llamarlos “hermanos”, 12 como dice: “Declararé tu nombre a mis hermanos; en medio de [la] congregación te alabaré con canción”. 13 Y otra vez: “Tendré mi confianza en él”.
Noten que se menciona a Jesús y sus hermanos como un grupo que emana de uno solo, y ese solo es el Padre, Dios. Eso hace que Dios sea un Ser diferente del grupo en sí mismo, y el que causa que este asunto haya sido así de esta manera. Fíjense cómo dice que Jesús no se avergüenza de llamar hermanos al resto de la descendencia de la mujer. Todos ellos tienen un mismo Padre ... pero también el mismo Dios, el que los hace una nueva creación mediante Su espíritu. Esa profecía acerca de Jesús declarando Su nombre a sus hermanos se encuentra aquí:
Sal.22:22 Ciertamente declararé tu nombre a mis hermanos;
en medio de la congregación te alabaré.
23 ¡Ustedes, los que temen a Jehová, alábenlo! (...)
... el mismo Salmo que describe los abusos a los que fue sometido durante su agonía y cómo él sabía que Jehová lo libraría. Los hermanos de Jesús (verdaderos), tienen que seguir un derrotero como el de él ... de sacrificio:
Luc.22:28 ”Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino, y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Rev.6:9 Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte, y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.
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