Cita Iniciado por Lupus Ver Mensaje
Tanto el dios de los judíos, como el de los cristianos y el de los musulmanes surgen de los mismos relatos, todos se basan en el dios de Abraham.
Que luego algunos hayan elegido a diferentes profetas, o los hayan negado, o les hayan atribuido características diferentes, no quita que el dios original sea el
mismo, ya sea que lo llamen Jehová, Elohim, Padre, Dios, Alá, etc.
Tampoco tiene importancia la forma en que lo adoran o las cosas que se le atribuyen. Las diferentes religiones cristianas lo hacen de diferentes maneras pero todas coinciden con el mismo dios.
Al respecto, en otro hilo he justificado debidamente el hecho de que el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento describen religiones diferentes, muy diferentes, y sin embargo todos (o casi todos) aceptan que el dios es el mismo.
Con respecto al becerro puedo decirte que para la gran mayoría, un concepto abstracto como lo es un dios que no tiene forma y no puede ser representado es difícil de asimilar. Por eso pudieron haber fabricado el becerro (¿de oro? ¿de donde sacaron oro los esclavos? ¿se lo regalaron los egipcios? Ja!) de la misma manera que muchas religiones necesitan estatuas o íconos para que los fieles vean algo concreto.
La religión católica ha abusado al extremo de este hecho, al punto de que existen infinidad de estatuas, objetos y reliquias que son adoradas, como pudo serlo el becerro.
Es por esa misma razón que Jehová se dió a conocer ante las naciones como el Dios de dioses, y demostró que cuando Él decide una cosa, no hay otro dios que pueda oponerse ante Él, o salvar de su juicio.

La cuestión no es cuántas personas crean que adoran al Dios Creador, sino cuántas personas realmente lo conocen. Sus obras maravillosas, su poder, su sabiduría, su celo por no compartir el servicio sagrado que se le debe con otros, sus bondades para con quienes la necesitan, etc, son reveladas en Su Palabra escrita.

El punto es que no se puede decir que se conoce a ese Dios y mucho menos que se le adora, si se pone a un lado lo que Él dice de sí mismo y de lo que le agrada y lo que no. No es una relación de un solo sentido: un hombre decide que va a adorar a Jehová y ya está; es un asunto de si Jehová conoce a esa persona y la asume como su adorador y protegido. Quizás es así para tí que crees que Jehová es una idea humana. Pero Jehová es un Dios real, que acepta o desaprueba la forma en que un humano actúa o decide servir. No se sirve a Dios de una manera inventada, se le sirve de la manera que Él exige.

Jesús dió más detalles acerca de Dios porque estuvo junto a Él en las regiones invisibles antes de llegar a ser un humano. Vino a aclarar cosas mal entendidas, incluso por los propios judíos. Para adorar a Dios de la manera correcta hay que conocerle y saber qué es lo que Le agrada y qué es lo que Él exige de sus adoradores. Hay que saber la voluntad de Dios y hacerla. No importa cuánta gente crea que adora a Dios, sino si lo hace adecuadamente, para que esa relación sea mutua entre Dios y esa persona.

Jesús dijo lo siguiente acerca de la manera en que las personas adoran:

Juan 16:1 ”Les he hablado estas cosas para que no se les haga tropezar. 2 Los expulsarán de la sinagoga. De hecho, viene la hora en que todo el que los mate se imaginará que ha rendido servicio sagrado a Dios. 3 Mas ellos harán estas cosas porque no han llegado a conocer ni al Padre ni a mí. 4 Sin embargo, les he hablado estas cosas a ustedes para que, cuando llegue la hora para ellas, se acuerden de que se las dije.

Para poder decir que alguien adora al Dios de la Biblia, hay que conocerle realmente y conocer Su voluntad. A Dios no se le inventa ... se le busca.