Cuando Jesús hablaba de Dios, se refería al Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob. Siempre hablaba de Él en tercera persona:

Fíjense por ejemplo, cuando Jesús habla de la resurrección y menciona a Jehová:

Mat.22:31 (...) ¿no leyeron lo que les habló Dios al decir: 32 ‘Yo soy el Dios de Abrahán y el Dios de Isaac y el Dios de Jacob’? Él es el Dios, no de los muertos, sino de los vivos”. (Marc.12:26,27; Luc.20:37,38).