Eso, eso, recuerde lo que Jesús le dijo a la mujer adúltera:

Juan 8:11 (...) “Tampoco yo te condeno. Vete; desde ahora ya no practiques pecado”.

Ya ve que no la condenó, pero le dijo que no siguiera practicando el pecado del adulterio.

Ya no sigan confundiendo el amor con los placeres sexuales. Parecen niños que no conocen la diferencia entre esas dos cosas tan distintas. Deben haber tenido una mala experiencia familiar cuando odian tanto el matrimonio. Quizás lo que necesiten no sea tergiversar la Biblia para justificar su conducta ... sino un sicólogo.