ANTES de que Jesús viniera a la Tierra,
y también cuando vivió aquí,
estuvo subordinado a Dios.

Después de haber resucitado,
sigue en posición subordinada, secundaria.

Respecto a la resurrección de Jesús,
Pedro y los que estaban con él dijeron al Sanedrín judío:

“A este [Jesús], Dios lo ensalzó a su diestra”.
(Hechos 5:31.)

Pablo dijo: “Dios lo ensalzó a un puesto superior”.
(Filipenses 2:9.)

Si Jesús hubiera sido Dios,
¿cómo se podría haber ensalzado, es decir,
levantado a un puesto superior al que tenía antes?

Ya habría sido una parte ensalzada de la Trinidad.

Si antes de su ensalzamiento Jesús hubiera sido igual a Dios,
el ensalzarlo más lo habría hecho superior a Dios.