Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
En la antigüedad, el nacimiento de un hijo solía ser, como hoy, causa de mucho gozo. Sin embargo, la Biblia no menciona que ningún siervo de Dios celebrara su cumpleaños

¿Será una omisión casual? No, porque sí habla de dos fiestas de cumpleaños: la de un faraón y la de Herodes Antipas

Y presenta ambas ocasiones con tintes negativos, sobre todo la última, la cual llevó a que se decapitara a Juan el Bautista.

Según la obra Las cosas nuestras de cada día, los primeros cristianos consideraban estas festividades como reliquias de las prácticas paganas.

Los griegos y romanos, por ejemplo, creían que toda persona contaba con un espíritu protector o una divinidad bajo cuya tutela cada uno nace y vive , y cuya fiesta la celebraba cada uno el día de su natalicio , o cumpleaños.

Además, por siglos se ha relacionado estrechamente la fecha del nacimiento con la astrología, y más concretamente con el horóscopo.

Supongamos por un instante que verdaderamente los antiguos cristianos se abstenían de festejar cumpleaños porque estas festividades estaban relacionadas con espíritus protectores y el horóscopo.

Entonces, en ese caso, como actualmente esas creencias no son vinculantes u obligatorias para la conmemoración del nacimiento de nuestros seres queridos, tú ya no cuentas con ese mismo motivo.

¿O es que nos vas a decir que no festejas cumpleaños porque no le quieres rendir devoción a espíritus protectores o al zodiaco?

El único motivo por el que no los festejas, es porque la Watchtower te dijo que Dios los desaprueba, aunque como ya lo hemos visto claramente, no puedes decir ninguna cosa que Dios desapruebe en los cumpleaños. Sino, que te imaginas que Él tendrá sus motivos (los que ignoras por completo hasta donde nos has mostrado). Porque ya has admitido que los cumpleaños no son diabólicos, ni Dios desaprueba todos los gestos amorosos que en ellos manifestamos.

Lo único que te resta es creer a espaladas nuestras, que los cumpleaños son algún tipo de ritual espiritista, pero no quieres decírnoslo.