Jesús establa hablando de los mandamientos que en verdad fueron dados por Dios a Moisés, que son los que Jesús nos enseñó cuando predicó el Evangelio y no los más de 600 preceptos que están escritos en el Antiguo Testamento, pues muchos de esos preceptos ordenaban a los hombres hacer daño y matar a las personas, todo lo contrario al mandamiento de amar al prójimo como uno mismo y contrario a todo lo que Jesús enseñó cuando predicó el Evangelio.
Jesús dijo que en esos dos mandamientos pende la entera Ley y los profetas, pero la Ley que en verdad fue dada por Dios a Moisés, que son los mandamientos que Jesús nos enseña en el Evangelio, y no todos los preceptos que están escritos en el Antiguo Testamento, pues muchos de ellos ordenaban a los hombres hacer daño y matar a las personas, todo lo contrario al mandamiento: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".La contestación que dio Jesús reviste enorme interés para nosotros. Con ella resumió lo que siempre ha sido y será la esencia de la religión verdadera. Citando de Deuteronomio 6:5, dijo: “‘Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente’. Este es el más grande y el primer mandamiento”. Aunque el fariseo le había preguntado por un único mandamiento, Jesús mencionó otro, citándole de Levítico 19:18: “El segundo, semejante a él, es este: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo’”. Luego, adelantándose a la posibilidad de que le pidieran que clasificara los preceptos restantes por orden de importancia, señaló que ambos mandamientos resumían toda la adoración pura: “De estos dos mandamientos pende toda la Ley, y los Profetas” (Mateo 22:37-40).
Así que esos mandatos del Antiguo Testamento nada tienen que ver con el mandamiento "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".





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