Pero piroju, ¿quién está criticando lo que Dios hizo con los pueblos malvados que habían abandonado a Dios y que seguían el camino del mal y de la violencia? Tú no has entendido que cuando decimos que Dios no había mandado a los hombres hacer daño ni matar a las personas, es a esos mandatos a los que nos referimos, pues son mandatos que ordenan a los hombres que hagan daño y maten a las personas, y Dios no había ordenado a los hombres hacer daño ni matar a las personas.
Esos mandatos que ordenaban a los hombres hacer daño y matar a las personas, son los que decimos que no eran más que mandatos de hombres y no de Dios, pues Jesucristo, cuando predicó el Evangelio, nos enseñó los mandamientos que en verdad fueron dados por Dios, y los mandamientos del Evangelio no ordenan a los hombres que hagan daño ni maten a las personas, sino todo lo contrario: que amen a todos, que tengan misericordia con todos y que perdonen a los hombres sus faltas.
Entonces, una cosa es que Dios mismo acabe con los malvados para que dejen de hacer el mal y dejen de hacer daño a los hijos de Dios, y otra cosa es que sean los hombres los que hagan daño y maten a las personas. Eso no deben hacerlo los hombres, porque sólo Dios conoce los corazones, y Él sabe quién debe vivir y quién debe morir. Los hombres tienen, desde el principio y para siempre, el mandamiento de Dios que les manda no matarás, y deben respetarlo siempre.
Por eso Jesús dijo a los judíos que el que estuviera libre de pecado, que tirase la primera piedra contra aquella mujer a la que ellos presentaron ante Jesús como pecadora, porque Jesús, con esa enseñanza, les daba a entender que nadie tiene autoridad, ni nunca la tuvo, para matar a las personas, pues todos los hombres son pecadores.
Y para que nos quedara aún más reafirmado que Dios no quiere que los hombres hagan daño ni maten a las personas, Jesús nos dio su propio Ejemplo, pues, siendo Él el único que estaba libre de pecado, tampoco condenó a la mujer, sino que la perdonó. Y Jesús hacía y enseñaba lo que le había enseñado el Padre. Así que bien claro dejó establecido Jesús que Dios no quiere que los hombres hagan daño ni maten a las personas.





Responder Citando