Cita Iniciado por Lupus Ver Mensaje
Esperanza,

No hacía falta que enumeres los pasajes del NT que contradicen a los preceptos aberrantes del AT ya que no vienen al caso. A mí no me cabe ninguna duda de que los preceptos del NT son mucho más justos que los del AT, nunca he negado eso.
Todos sus caminos son justicia. Él es un Dios de fidelidad, con quien no*hay injusticia” (Deuteronomio 32:4). Un*acto de justicia divina no*se puede comparar a las guerras del hombre, pues este no*puede saber lo que hay en el corazón de la gente, pero Dios sí.

Por ejemplo, cuando Dios juzgó las ciudades de Sodoma y Gomorra y decidió destruirlas, al fiel Abrahán le preocupó que la decisión no*fuera del todo justa. Le preguntó a Dios: “¿Verdaderamente barrerás al justo con el inicuo?”. No*podía imaginarse que un Dios justo como Jehová hiciera tal cosa. Con mucha paciencia, Dios le aseguró que si hubiera tan solo diez personas justas en Sodoma, perdonaría a la ciudad (Génesis 18:20-33). Es*obvio que Dios miró el corazón de aquellas personas y vio su gran maldad (1*Crónicas 28:9).

En el caso de los cananeos, Dios también vio su perversidad y con justa razón ordenó su exterminio. Los cananeos tenían fama de quemar vivos a niños como sacrificio a sus dioses, entre otras crueldades (2*Reyes 16:3). Ellos sabían que Jehová había dicho a los israelitas que tomaran posesión de aquellas tierras. Los que se negaron entregárselas y les declararon la guerra estaban desafiando no*solo a ellos, sino a Jehová, quien había dado abundantes pruebas de que estaba con su pueblo.

Por otro lado, hubo cananeos que dejaron sus perversiones y aceptaron las elevadas normas morales de Jehová. A*estos Dios les mostró misericordia. Por ejemplo, a una prostituta llamada Rahab y a su familia les perdonó la vida. Y*cuando los habitantes de la ciudad de Gabaón pidieron clemencia, ellos y todos sus hijos conservaron la vida (Josué 6:25; 9:3, 24-26).

Esta limpieza no*supuso un genocidio, pues se perdonó la vida a los cananeos que aceptaron voluntariamente las elevadas normas morales de Dios, ya fueran personas solas, como Rahab, o comunidades enteras, como los gabaonitas. (Josué 6:25; 9:3-15).

Rahab llegó a ser un eslabón de la genealogía real que condujo al Mesías, y los descendientes de los gabaonitas tuvieron el privilegio de rendir servicios en el templo de Jehová (Josué 9:27; Esdras 8:20; Mateo 1:1, 5-16).

En consecuencia, cuando se tienen los suficientes elementos de juicio, es más fácil ver a Jehová como un Dios de justicia admirable, y celoso en un sentido positivo para el beneficio de sus criaturas fieles.