[EL DIOS EMOTIVO, comentario 181]
Esta visión de sublimación de la humanidad por pseudoascetismo (en sus diversas modalidades, ya orientales, ya occidentales) golpea contra el espíritu argumentativo implícito en el Génesis. En efecto, si vamos al registro sagrado, al primer capítulo del Génesis, éste nos dice que Dios se complació en crear una variedad exquisita e innumerable de seres vivos terrestres, es decir, una biosfera riquísima; y cuando terminó Su obra creativa sintió una gran satisfacción: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto (se sobreentiende: del sexto día creativo)” (Génesis, capítulo 1, versículo 31; Biblia de Reina-Valera).