[EL DIOS EMOTIVO, comentario 171]
Por lo que hemos visto, el hipotético hecho de que un individuo cualquiera sea duplicado por homocopia no detraería para nada de un desenlace social calamitoso sobre el colectivo de sus homocopias. El egoísmo innato, el amor mal entendido (o insuficientemente comprendido en sus causas y en sus efectos), la ignorancia o deficiencia de sabiduría con respecto a la realidad (cosa insalvable para la mente humana, a pesar del adelanto científico), una precaria justicia (porque la justicia depende de la sabiduría, o sea, de que ésta sea completa) y un poder limitado (vulnerable ante individuos o colectivos malintencionados que usan el conocimiento acumulado por la humanidad para beneficio de sus propios fines egoístas) son las claves para poder referenciar la inevitable guerra perdida a la que está abocado el hombre en su quimérica lucha por evitar la degeneración social y la consiguiente fase terminal resultante contra su propia estirpe.