¿Cómo resulta ser que "Jesus, el Hijo, se iguala a su Padre..."?
Repasa las declaraciones de Jesús:
“El Hijo no puede hacer ni una sola cosa por su propia iniciativa...” (Juan 5:19.)
“He bajado del cielo para hacer, no la voluntad mía, sino la voluntad del que me ha enviado.” (Juan 6:38.)
“Lo que yo enseño no es mío, sino que pertenece al que me ha enviado.” (Juan 7:16.)
“Yo lo conozco [a Dios], porque soy representante de parte de él, y Aquel me ha enviado.” (Juan 7:29.)
Jesús mencionó la superioridad de Dios cuando la madre de dos de los discípulos pidió que sus hijos se sentaran uno a la derecha y el otro a la izquierda de él cuando Jesús viniera en su Reino. Él contestó: “Esto de sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es cosa mía darlo”. (Mateo 20:23.)
Jesús mismo dijo: “El Padre es mayor que yo”. (Juan 14:28.) “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra.” (Mateo 28:18) El que otorga dicha autoridad es el Superior. Por eso, dice la Biblia: "la cabeza del Cristo es Dios." (1 Corintios 11:3)
Y desde el cielo, el señor glorificado Jesucristo declara:
(Revelación 3:12) ”’Al que venza... lo haré columna en el templo de mi Dios, y ya no saldrá de este nunca, y sobre él escribiré el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén que desciende del cielo desde mi Dios,...
No, con la Biblia es imposible igualar a Jesús con su Dios y Padre Jehová. De hecho, Jesús por la eternidad seguirá siendo un siervo separado y subordinado de Dios. La Biblia lo expresa así: “Luego, el fin, cuando [Jesús en el cielo] entregue a Dios Padre el Reino, [...] entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo”. (1 Corintios 15:24, 28, Biblia de Jerusalén)






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