Por lo que yo leo de la biblia
entendí que CRISTO ES EL FIN DE LA LEY


El apóstol Pablo hizo la pregunta: “¿Por qué, pues, la Ley?” Sí, ¿con qué propósito dio Jehová su ley a Israel? Pablo contestó: “Para poner de manifiesto las transgresiones, hasta que llegara la descendencia a quien se había hecho la promesa . . . Por consiguiente la Ley ha venido a ser nuestro tutor [o maestro] que nos conduce a Cristo.” (Gálatas 3:19-24)

El propósito especial de la Ley fue proteger y guiar a la nación de Israel de modo que aquella nación estuviera preparada para aceptar a Cristo cuando éste llegara. Los muchos sacrificios que la Ley exigía recordaban a los israelitas que ellos eran pecadores que necesitaban un Salvador.—Hebreos 10:1-4.

Por supuesto, Jesucristo fue aquel Salvador prometido, como lo proclamó el ángel cuando Jesús nació. (Lucas 2:8-14) Por eso, cuando Cristo vino y dio su vida perfecta en sacrificio, ¿qué le sucedió a la Ley? Fue quitada. “Ya no estamos bajo tutor,” explicó Pablo. (Gálatas 3:25) La remoción de la Ley fue un alivio para los israelitas. Esta había mostrado que ellos eran pecadores, porque ninguno de ellos había podido guardar aquella Ley perfectamente. “Cristo por compra nos libró de la maldición de la Ley,” dijo Pablo. (Gálatas 3:10-14) De modo que la Biblia también dice: “Cristo es el fin de la Ley.”—Romanos 10:4; 6:14.

sacrificio de su vida Cristo “abolió . . . la Ley de mandamientos que consistía en decretos, para crear de los dos pueblos [los israelitas y los no israelitas] en unión consigo mismo un solo hombre nuevo.” (Efesios 2:11-18) En cuanto a la acción que Jehová Dios mismo tomó respecto a la ley de Moisés, leemos: “Bondadosamente nos perdonó todas nuestras ofensas y borró el documento manuscrito contra nosotros, que consistía en decretos [entre ellos los Diez Mandamientos] y que estaba en oposición a nosotros [porque condenaba como pecadores a los israelitas]; y El lo ha quitado del camino clavándolo al madero de tormento.” (Colosenses 2:13, 14) Así, con el sacrificio perfecto de Cristo se puso fin a la Ley.

Sin embargo, algunos dicen que la Ley está dividida en dos partes: Los Diez Mandamientos, y las demás leyes. Las demás leyes, dicen, son lo que terminó, pero los Diez Mandamientos permanecen. Sin embargo, esto no es cierto. En su Sermón del Monte, Jesús citó de los Diez Mandamientos así como de otras partes de la Ley y no hizo distinción alguna entre estas cosas. Así Jesús mostró que la ley de Moisés no estaba dividida en dos partes.—Mateo 5:21-42.

Note, también, lo que por inspiración de Dios escribió el apóstol Pablo: “Ahora hemos sido desobligados de la Ley.” ¿Fue solo de las leyes que no fueran los Diez Mandamientos de lo que quedaron desobligados los judíos? No, porque Pablo pasa a decir: “Realmente no hubiera llegado yo a conocer el pecado si no hubiese sido por la Ley; y, por ejemplo, no hubiera conocido la codicia si la Ley no hubiese dicho: ‘No debes codiciar.’” (Romanos 7:6, 7; Exodo 20:17) Puesto que “No debes codiciar” es el último de los Diez Mandamientos, está claro que los israelitas fueron desobligados de los Diez Mandamientos también.


¿Quiere decir esto que, puesto que los cristianos no están bajo los Diez Mandamientos, no tienen que observar leyes algunas? De ningún modo. Jesús introdujo un “nuevo pacto,” basado en un mejor sacrificio, el de su propia vida humana perfecta. Los cristianos llegan a estar bajo este nuevo pacto y están sujetos a leyes cristianas. (Hebreos 8:7-13; Lucas 22:20) Muchas de estas leyes han sido tomadas de la ley de Moisés. Esto no es inesperado ni poco usual. Una cosa similar suele suceder cuando un nuevo gobierno toma el control de un país. La constitución que hubiera habido bajo el gobierno anterior pudiera ser cancelada y reemplazada, pero la nueva constitución puede retener muchas de las leyes de la anterior. De manera similar, el pacto de la Ley tuvo fin, pero el cristianismo adoptó muchas de sus leyes y principios fundamentales.


al leer los Diez Mandamientos
y entonces compararlos con las siguientes leyes y enseñanzas cristianas: “Es a Jehová tu Dios que tienes que adorar.” (Mateo 4:10; 1*Corintios 10:20-22) “Guárdense de los ídolos.” (1*Juan 5:21; 1*Corintios 10:14) “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado [no tratado de manera indigna] sea tu nombre.” (Mateo 6:9) “Hijos, sean obedientes a sus padres.” (Efesios 6:1, 2) Y la Biblia indica claramente que el asesinato, el cometer adulterio, el robar, el mentir y el codiciar también están contra las leyes que hay para los cristianos.—Revelación 21:8; 1*Juan 3:15; Hebreos 13:4; 1*Tesalonicenses 4:3-7; Efesios 4:25, 28; 1*Corintios 6:9-11; Lucas 12:15; Colosenses 3:5

Por eso, a los cristianos se les insta a ‘cumplir la ley del Cristo,’ más bien que a observar los Diez Mandamientos. (Gálatas 6:2) Jesús dio muchos mandatos e instrucciones, y al obedecerlos estamos observando o cumpliendo la ley de él. En particular, Jesús recalcó la importancia del amor. (Mateo 22:36-40; Juan 13:34, 35) Sí, el amar a otros es una ley cristiana. Es el fundamento de la entera ley de Moisés, como dice la Biblia: “Toda la Ley queda cumplida en un dicho, a saber: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo.’”—Gálatas 5:13, 14; Romanos 13:8-10.

La ley dada mediante Moisés, con sus Diez Mandamientos, era un cuerpo de leyes justo que había venido de Dios. Y aunque hoy no estamos bajo aquella ley, los principios divinos que había detrás de ella todavía son de gran valor para nosotros. Si los estudiamos y aplicamos, nuestro aprecio al gran Legislador, Jehová Dios, aumentará. Pero especialmente debemos estudiar y aplicar en nuestra vida las leyes y enseñanzas cristianas. El amor a Jehová nos impulsará a obedecer todo lo que él ahora requiere de nosotros.—1*Juan 5:3.