Estas equivocado en ese concepto y te lo voy a explicar.
¿Tu sabias que cuatrocientos años antes ya Dios habia avisado a esas naciones?
Con respecto a los cananeos, Dios le advirtió a Israel: “No deben morar en tu tierra, para que no te hagan pecar contra mí. En caso de que sirvieras a sus dioses, eso llegaría a ser un lazo para ti” (Éxodo 23:33). Y tiempo después, Moisés le recordó al pueblo: “Es por la iniquidad de estas naciones por lo que Jehová tu Dios las va a expulsar de delante de ti” (Deuteronomio 9:5). Pero ¿de veras eran tan malvados?
Los historiadores bíblicos han confirmado que en Canaán eran habituales la inmoralidad sexual, el paganismo y el sacrificio de niños. Henry H. Halley, por ejemplo, indica que los arqueólogos encontraron “gran cantidad de urnas que contenían los restos de niños que habían sido sacrificados a Baal”, un importante dios cananeo. Y añade: “El recinto entero resultó ser un cementerio de niños recién nacidos. Los cananeos, pues, adoraban cometiendo excesos inmorales en presencia de sus dioses, y luego asesinando a sus hijos primogénitos como sacrificio a estos mismos dioses. Parece que en gran parte, la tierra de Canaán había llegado a ser una especie de Sodoma y Gomorra en escala nacional. Los arqueólogos que cavan en las ruinas de las ciudades cananeas se preguntan por qué Dios no las destruyó mucho antes”.
Hacía mucho tiempo que Dios veía que los cananeos iban por mal camino. Pero en vez de exterminarlos de inmediato, esperó pacientemente durante cuatrocientos años hasta que su maldad hubiera ‘quedado completa’ (Génesis 15:16).
En otras palabras, Jehová los destruyó cuando alcanzaron el colmo de la maldad y no había posibilidad de que cambiaran. Aun así, no exterminó indiscriminadamente a todos los cananeos. ¿Por qué? Porque no*todos eran incorregibles. Él les perdonó la vida a quienes estuvieron dispuestos a cambiar, como Rahab y los gabaonitas (Josué 9:3-11, 16-27; Hebreos 11:31).
Asi que tu palabra de exterminio no es apropiada porque se salvaron muchos que vieron que Dios tenia razon.
fue precisamente por amor que Dios tomó medidas tan drásticas. Imagínese a una persona que sufre gangrena en una pierna. De seguro al médico no le atrae la idea de amputársela, pero si no quiere que la infección se extienda, no le queda otra alternativa. Por el bien del paciente, tiene que cortarle la pierna.
Algo parecido pasó con los cananeos. Jehová no deseaba destruirlos, pues él mismo reconoce: “No me alegro con la muerte del malvado” (Ezequiel 33:11). Pero Dios había dispuesto que el Mesías —de quien dependía la salvación de todo el que tuviera fe— saliera de la nación de Israel (Juan 3:16). Y dado que no*podía permitir que las repugnantes prácticas de los cananeos “infectaran” a Israel, tuvo que “cortarlos” de la tierra. Él realizó esa desagradable tarea por el bien de sus siervos fieles.





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