Entiendo que lo que me tratas de decir es que la mayoría de los que se dan a discusiones y debates no lo hacen para aumentar en sabiduría, sino como un juego (como el parchís, por ejemplo)... Por consiguiente, si tal es el caso (y puede que lo sea, verbigracia: la gran absurdez de quemar ingentes cantidades de energía y hasta de ponerse en peligro de agresión en los eventos futbolísticos competitivos, entre muchas otras manifestaciones de la conducta colectiva descontrolada e irracional), entonces no hace falta ser ningún Aristóteles para percatarse de por qué está el mundo así y hacia dónde se encamina, a la autodestrucción. Saludos.





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