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Claro que estoy de acuerdo en que estaban bajo la Ley de Cristo y sus misericordiosos mandamientos.
En 1513 a.E.C., Jehová le dio a Israel la Ley por medio de Moisés en el desierto de Sinaí.
Se dio validez al pacto con la sangre de toros y cabras. El pueblo presentó ofrendas de comunión y escuchó la lectura del libro del pacto, después de lo cual concordaron en obedecer todo lo que Jehová había hablado. Muchas de las leyes patriarcales anteriores se incorporaron en la Ley dada por mediación de Moisés
A menudo a los primeros cinco libros de la Biblia
de Génesis a Deuteronomio se les llama la Ley.
En otras ocasiones, este término se usa
con referencia a todas las Escrituras Hebreas inspiradas.
Sin embargo, los judíos normalmente
consideraban que todas las Escrituras Hebreas
se componían de tres secciones:
“la ley de Moisés”, “los Profetas” y “los Salmos”.
Asimismo, en Israel también eran obligatorios
los mandatos que transmitían los profetas.
Pero el verdadero propósito de la Ley era,
como dijo el apóstol Pablo,
poner de manifiesto las transgresiones, hasta que llegara la descendencia.
La Ley era un ‘tutor que conducía a Cristo’,
y señaló hacia él como objetivo principal:
Cristo es el fin de la Ley.
También reveló que todos los humanos,
lo que obviamente no*excluía a los judíos,
eran pecadores
y que la vida no se podía obtener por medio de “obras de ley”.
La Ley era “espiritual” y “santa”.
(Ro 7:12, 14.) 12 De manera que, por su parte, la Ley es santa, y el mandamiento es santo y justo y bueno.
14 Porque sabemos que la Ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido bajo el pecado.
En Efesios 2:15 se le llama la “Ley de mandamientos que consistía en decretos”. En realidad, era una norma de perfección, y señalaba como perfecto y merecedor de vida a aquel que pudiera guardarla.
El hecho de que los humanos imperfectos no pudiesen cumplir la Ley demostró que “todos han pecado y no alcanzan a la gloria de Dios”
La Ley también era
una sombra de las buenas cosas por venir y las cosas relacionadas con ella eran “representaciones típicas”, de manera que tanto Jesús como los apóstoles a menudo hicieron referencia a ellas para explicar cosas celestiales y asuntos concernientes a la doctrina y conducta cristianas. Por lo tanto, la Ley proporciona un campo de estudio esencial y necesario para el cristiano.
►Jesús dijo que toda la Ley pendía de dos mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo
►Las Diez Palabras (Éx 34:28)
o Diez Mandamientos constituían
la parte básica de la Ley,
pero estaban combinados con unas 600 leyes más,
cuya observancia era de igual obligatoriedad para los israelitas
La ley dada a Moisés requería que los varones se circuncidaran, la ley de Cristo no requiere eso.
La ley decía que tenían que hacer sacrificios de animales
los cristianos no están obligados a sacrificar animales
La ley decía que guardaran el sábado
los cristianos no están obligados a guardar el sábado.
La ley era un tutor que conducía a Cristo.
Pablo escribió: “Sigan llevando las cargas los unos de los otros, y así cumplan la ley del Cristo”. (Gál 6:2.)
Mientras que el pacto de la Ley terminó en Pentecostés de 33 E.C. -“ya que se está cambiando el sacerdocio, por necesidad llega a haber también un cambio de la ley”, Heb 7:12
----- los cristianos llegan a estar “bajo ley para con Cristo”. (1Co 9:21.)
Esta ley se llama la “ley perfecta que pertenece a la libertad”, “la ley de un pueblo libre”, “la ley de la fe”. (Snt 1:25; 2:12; Ro 3:27.)
Por medio del profeta Jeremías, Jehová predijo esta ley cuando habló de un nuevo pacto y de escribir su ley en los corazones de su pueblo. (Jer 31:31-34; Heb 8:6-13.)
Al igual que Moisés, el mediador del pacto de la Ley, Jesucristo es el mediador del nuevo pacto.
Moisés escribió la Ley en forma de código; pero Jesús no*puso por escrito personalmente ninguna ley.
Él habló y puso su ley en la mente y en el corazón de sus discípulos, quienes tampoco pusieron por escrito leyes en forma de código para los cristianos, ni clasificaron las leyes en categorías y subdivisiones. Sin embargo, las Escrituras Griegas Cristianas están llenas de leyes, mandamientos y decretos preceptivos para el cristiano. (Rev 14:12; 1Jn 5:2,3; 4:21; 3:22-24; 2Jn 4-6; Jn 13:34,35; 14:15; 15:14.)
Jesús mandó a sus discípulos que predicasen las ‘buenas nuevas del reino’. Su mandato se halla en Mateo 10:1-42 y en Lucas 9:1-6; 10:1-12. En Mateo 28:18-20 dio un nuevo mandamiento a sus discípulos: ir, no solo a los judíos, sino a todas las naciones, para hacer discípulos y bautizarlos con un nuevo bautismo, “en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado”. Por consiguiente, con autorización divina, Jesús enseñó y dio mandamientos, tanto cuando estuvo en la Tierra (Hch 1:1,2) como después de su resurrección. (Hch 9:5,6; Rev 1:1-3.) Todo el libro de Revelación se compone de profecías, mandamientos, admoniciones e instrucciones para la congregación cristiana.
La “ley del Cristo” abarca todos los aspectos de la vida y el trabajo de un cristiano. Con la ayuda del espíritu de Dios, el cristiano puede apegarse a sus mandatos, a fin de ser juzgado favorablemente por esa ley, pues es “la ley de ese espíritu que da vida en unión con Cristo Jesús”. (Ro 8:2,4.)
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