Siento lo de la madre de Petra. Jesús es nuestra única esperanza. Él hará que venga su paraíso de delicias y de amor donde todo mal habrá desaparecido. Pero antes debemos ser fieles a lo que Jesús nos enseñó cuando predicó el Evangelio. Por eso, hay que predicar lo que Jesús predicó, entonces no debemos justificar la desigualdad. Por tanto, sí podemos hacer algo para que acabe todo mal: debemos ser fieles a lo que Jesús mandó.





Responder Citando