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Tema: ¿A Pablo o a Cristo? ¿A quién debemos seguir?

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  1. #10
    Fecha de Ingreso
    30-septiembre-2014
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    Predeterminado ¿A PABLO... O A CRISTO?... ¿A QUIÉN debemos seguir?

    Cita Iniciado por Eli_yahu Ver Mensaje
    De ninguna manera las enseñanzas de Pablo son independientes de las enseñanzas de Jesús. Como dije antes, Pablo dirige la atención de su predicación a la figura de Jesucristo, lo que lo hace un cristiano verdadero.
    Las biblias contienen los libros judíos del viejo testamento que Jesucristo abolió con su predicación y por eso fue perseguido por los judíos que mandaron que le crucificaran, padeciendo terribles tormentos cuando le clavaron en la cruz... Pero el Evangelio no pertenecía a los libros de leyes judías que Jesucristo abolió...

    El Evangelio venía a enseñar a los pueblos los verdaderos mandamientos de Dios que el pueblo judío ya no conocía... Y Jesucristo mandó a sus discípulos que predicaran solamente el Evangelio por todos los pueblos, pues así dijo Jesucristo:

    "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado". (Marcos 16:15-16).

    "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén". (Mateo 28,19-20).

    "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin". (Mateo 24,11-14).

    Esto es lo que mandó predicar Jesucristo por todos los pueblos, solamente el Evangelio... Pero en el siglo IV (Emperador Constantino y su religión judaizante de Roma) los poderosos del imperio que no amaban el Evangelio fueron los que impusieron en las biblias las leyes del viejo testamento que Jesucristo había dejado abolidas con su sangre, y también las cartas atribuidas a Pablo torcidas por los indoctos, cuyos preceptos venían a decir que no estamos bajo la ley para eliminar así los mandamientos de Jesucristo.

    Volver a imponer como si fueran leyes de Dios todas las leyes judías del viejo testamento que Jesucristo abolió, fue poner "la abominación de la desolación en el lugar santo"... La abominación desoladora de la que nos habló el Profeta Daniel.


    LOS EMPERADORES DE ROMA DEL SIGLO IV Y SU RELIGIÓN FUERON LOS QUE IMPUSIERON LAS BIBLIAS JUDAIZANTES QUE TENEMOS AHORA.

    La abominación de la desolación en el lugar santo es enseñar que no tenemos que guardar la Ley de Jesucristo (los mandamientos que Jesucristo nos enseña en el Evangelio). Cuando Jesucristo profetizó el fin del mundo, Él ya nos advirtió que habría muchos que no guardarían sus mandamientos, pues dijo se multiplicarían los infractores de la Ley:

    "
    Y por haberse multiplicado la infracción de la Ley, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa" (Mateo 24:11-18.)

    En el siglo III, las cosas empezaron a cambiar para los cristianos, pues los mandamientos del Evangelio empezaron a ser olvidados. Y ya en siglo IV los judaizantes de Roma dominados por los emperadores de Roma y su religión, volvieron a imponer las leyes del viejo testamento que Jesucristo había dejado abolidas con su sangre y con su dolor, y, sin respeto ninguno a Jesucristo, las volvieron a llamar "mandamientos de Dios".

    Las biblias impuestas a los cristianos fueron confeccionadas e impuestas a los cristianos por los emperadores de Roma y su religión del imperio en el siglo IV, pero Jesucristo no había mandado predicar las leyes de las biblias judías o judaizantes que contenían tantos preceptos de hombres que Jesucristo abolió..., pues lo que había mandado predicar Jesucristo fue solamente el Evangelio. Y es que el Evangelio contiene los verdaderos mandamientos de Dios.

    En el siglo IV, en tiempos del emperador Constantino, es cuando se impusieron las biblias judaizantes que los cristianos han tenido que soportar durante dieciséis siglos.

    En el año 382, en el Sínodo Romano, por el Decreto del obispo Dámaso, se decidió qué libros se aceptaban y qué libros se rechazaban. Después, en 386, en el III Concilio de Cartago se prohíbe tener como escritura divina cualquier libro que no fuera de los que allí se escogieron.

    La carta de Inocencio I a Exuperio (año 405) indicaba los libros que entraban en el canon y los libros que eran rechazados y condenados por el imperio católico dominado por los emperadores de Roma...: en aquel canon entraban los libros del viejo testamento que contenían todas las leyes que Jesucristo había abolido cuando predicó el Evangelio (la abominación de la desolación en el lugar santo).

    Estas disposiciones del imperio romano tan alejadas del respeto que se le debe a Jesucristo, las siguieron todos los movimientos católicos y después otras religiones protestantes o llamadas "evangélicas" dominadas por los poderosos de las naciones.

    Y en estos últimos tiempos, a todas las leyes del viejo testamento las siguen llamando "mandamientos de Dios"... "la abominación de la desolación en el lugar santo". __________________
    Última edición por Porque25; 23-sep.-2016 a las 07:21

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