En la Biblia se usan repetidas veces las bestias como símbolos de gobiernos políticos.
Por lo tanto, la imagen de la bestia salvaje de siete cabezas debe ser alguna entidad que refleje las características e intenciones del sistema político mundial que domina la Tierra,
representado por la bestia salvaje de siete cabezas. Lógicamente, esta imagen también debería tener siete cabezas y diez cuernos,
como la bestia salvaje que asciende del mar a la que representa.
Es de interés destacar que en el capítulo*17 de Revelación
se describe a otra bestia salvaje de siete cabezas, pero distinta de la que asciende del mar.