LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN

"y por haberse multiplicado la infracción de la ley, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes".
(Mateo 24:12-16)

La abominación de la desolación en el lugar santo es poner en los templos llamados "cristianos" los puntos difíciles y torcidos de las cartas atribuidas a Pablo (que dicen que no estamos bajo la ley) para anular con ello los misericordiosos mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio...

Pero ¡¡qué extraordinario!!... Estos que dicen que no estamos bajo los misericordiosos mandamientos de Jesucristo, luego imponen las leyes de muerte de los dictadores del mundo, pues, apoyándose en los puntos difíciles de las cartas, imponen la ley de la espada de aquellos que se hacen dueños de vidas y haciendas...

Los mandamientos del Evangelio mandan a los ricos repartir todos sus bienes entre los pobres, y esto no lo querían los emperadores de Roma ni los príncipes alemanes dominados por Lutero, Calvino y otros protestantes, dirigentes religiosos que se hicieron jefes de la religión católica y de las religiones protestantes o llamadas "evangélicas".

Estos dirigentes católicos y protestantes tampoco querían los mandamientos del Evangelio que les mandaban:

"NO MATARÁS", amar a los enemigos, tener misericordia con todos y perdonar a los hombres setenta veces siete. Y éste fue el motivo de que católicos y protestantes anularan los misericordiosos mandamientos de Jesucristo cuando decretaron que ya no estamos bajo la ley.

Y es que ellos querían la ley de la espada. Por eso despreciaron los misericordiosos mandamientos del Evangelio y edificaron su doctrina desde los puntos difíciles de las cartas atribuidas a Pablo que dicen que no estamos bajo la ley...

Pero ¡¡qué extraordinario!!... Estos que dicen que no estamos bajo los misericordiosos mandamientos de Jesucristo, luego imponen las leyes de muerte de los dictadores del mundo, pues, apoyándose en los puntos difíciles de las cartas, imponen la ley de la espada..., pues uno de esos puntos difíciles así dice:

"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas....... porque no en vano lleva la espada........ Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos......" (Romanos 13:1-6)

Esto es lo que dicen las cartas: que hagamos todo lo que dicen los gobernantes, sin distinguir entre gobernantes buenos o malos. Y además dicen que "no en vano lleva la espada" (para herir o matar), justificando con ello los castigos terribles y las penas de muerte. Pero Jesucristo había mandado todo lo contrario, pues había dicho que los jefes de las naciones las tiranizan y que entre nosotros no debe ser así:

"Jesús los llamó y les dijo: "Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío. Entre vosotros no debe ser así, sino que si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos; de la misma manera que el hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en redención de muchos". (Mateo 20:25-28)

Como p
odemos, ver, los verdaderos cristianos siguen la Ley de Cristo, que manda: "NO MATARÁS", que nadie se haga más grande que nadie ni esclavice a nadie, y que los ricos repartan todos sus bienes entre los pobres...

Por el contrario, los falsos "evangélicos" que dirigen estas religiones, llenos de codicia y apoyándose en los puntos difíciles de las cartas, imponen la ley de la espada y obediencia total a los ricos y poderosos dictadores del mundo.

Para ser verdaderos evangélicos, hay que volver a la vida de los primeros cristianos, que no usaban la espada contra nadie y tenían todos sus bienes en común..., forma de vida que desecharon los católicos y luego los luteranos, calvinistas y falsos "evangélicos".

Queridos amigos, para seguir la religión verdaderamente cristiana, hay que volver a examinar el Evangelio de Jesucristo y a examinar la vida de los primeros cristianos:


"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos,
y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos". (Hechos 2:42-47).

"Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles". (Hechos 4:32-37)