sigo con el intermimable mensaje #3
LDX escribió Cita:
Iniciado por agnostico100 Ver Mensaje
En realidad, la doctrina mormona es en el fondo un politeísmo, ya que las personas de la Trinidad tienen categoría diversa, y han llegado a ser “dioses” por un proceso evolutivo de divinización. Por eso también los hombres pueden llegar a ser dioses: “
Dios fue hombre antes de ser Dios, nosotros también seremos dios”, dice uno de sus autores. Uno de los fundadores de la IJSUD afirmó lo siguiente en un discurso: “Si cogiéramos un millón de planetas como este, y el número de sus partículas, encontraríamos que hay más dioses que partículas de materia en todos esos planetas y mundos”.
Y no lo decimos solamente nosotros sino los padres cristianos de los primeros siglos.
Puedo llegar a ser Dios en cuanto que él hizo hombre", declaró Gregorio Nacianceno a finales del cuarto siglo (Oraciones 29,19).
Esto es manipular documentos y textos, lo mismo que hacen los testigos de jehová, toman una frase que les acomoda y se olvidan del contexto, veamos cual es la mentalidad de Gregorio Nacianceno al respecto en La oración por los difuntos que es la que manipulan los mormones:
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? Un gran misterio me envuelve y me penetra. Pequeño soy y, al mismo tiempo, grande, exiguo y sublime, mortal e inmortal, terreno y celeste. Con Cristo soy sepultado y con Cristo debo resucitar; estoy llamado a ser coheredero de Cristo e hijo de Dios; llegaré incluso a ser Dios mismo.
Esto es lo que significa nuestro gran misterio; esto lo que Dios nos ha concedido, y para que nosotros lo alcancemos quiso hacerse hombre; quiso ser pobre, para levantar así la carne postrada y dar la incolumidad al hombre que él mismo había creado a su imagen; así todos nosotros llegamos a ser uno en Cristo, pues El ha querido que todos nosotros lleguemos a ser aquello mismo que él es con toda perfección; y así entre nosotros ya no ay judío ni gentil, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, es decir, no queda ya ningún residuo ni discriminación de la carne, sino que brilla en nosotros sólo la imagen de Dios, por quien y para quien hemos sido creados y a cuya semejanza estamos plasmados y hechos, para que nos reconozcamos siempre como hechura suya. ¡Ojalá alcancemos un día aquello que esperamos de la gran munificencia y benignidad de nuestro Dios! Él pide cosas insignificantes y promete en cambio grandes dones, tanto en este mundo como en el futuro, a quienes lo aman sinceramente. Sufrámoslo, pues, todo por Él y aguantémoslo todo esperando en Él; démosle gracias por todo (Él sabe ciertamente que con frecuencia nuestros sufrimientos son un instrumento de salvación); encomendémosle nuestras vidas y las de aquellos que, habiendo vivido en otro tiempo con nosotros, nos han precedido ya en la morada eterna
¡Señor y hacedor de todo y especialmente del ser humano! ¡Dios Padre y guía de los hombres que creaste! ¡Árbitro de la vida y de la muerte! ¡Guardián y bienhechor de nuestras almas! ¡Tú que lo realizas todo en su momento oportuno y, por tu Verbo, vas llevando a su fin todas las cosas según la sublimidad de aquella sabiduría tuya que todo lo sabe y todo lo penetra! Te pedimos que recibas ahora en tu reino a Cesáreo, que como primicia de nuestra comunidad ha ido ya hacia ti.
Dígnate también, Señor, velar por nuestra vida, mientras moramos en este mundo, y, cuando nos llegue el momento de dejarlo, haz que lleguemos a ti preparados por el temor que tuvimos de ofenderte, aunque no ciertamente poseídos de terror: No permitas, Señor, que en la hora de nuestra muerte, desesperados y sin acordarnos de ti, nos sintamos como arrancados y expulsados de este mundo, como suele acontecer con los hombres que viven entregados a los placeres de esta vida, sino que, por el contrario, alegres y bien dispuestos, lleguemos a la vida eterna y feliz, en Cristo Jesús Señor nuestro, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Viendo toda la oración nos damos cuenta que no tiene nada que ver lo que dicen los mormones con lo que dijo San Gregorio, para nada que insinué que se nos vaya a dar un planeta a miles de años luz porque ya no hay cercanos, para ser su elohim.
La mentalidad de Gregorio en esta oración, trae a la mente la doctrina de San Pablo, para quien cuando el cristiano deja su cuerpo no muere en el sentido semita, sino que va a vivir junto a Cristo en Dios.
Pablo plantea, al igual que San Gregorio, una doble perspectiva frente a la muerte, viene unificada en la Carta a los Filipenses, expresa su convicción de que tras la muerte, se da el encuentro vital con Cristo, en Filipenses 1:23-24 afirma Pablo su convicción de unirse con Cristo en cuanto muera. Cuando Cristo vuelva.
En Filipenses 3:20-21 habla de la esperanza de ver su cuerpo transfigurado en cuerpo glorioso; así mismo, en Filipenses 2:6-11, nos dice como Cristo se hace uno de nosotros y nosotros uno con El.
CONCLUSION: si somos uno en Cristo, tal como El lo es en el Padre, lógicamente que, EN EL seremos Dios, pero no por naturaleza, sino por adopción.
"Señor, toma este corazón de piedra, y dame un corazón de hombre: un corazón que te ame, un corazón que se alegre en ti, que te imite y que te complazca."