Me hiciste acordar otra historia.
Había hace años dos estudiantes que eran continuamente acosados por una patota. Con el agravante, que hasta los profesores aún mirando lo que pasaba, se hacían los avestruces.
Estos dos chicos sin embargo, se la ingeniaban para sacar de quicio a la patota y llevarlos a cometer errores. Tan garrafales, que los profesores no tenían más remedio que suspenderlos.
De vez en cuando los encuentro y recordamos aquellos tiempos.
.
No seamos voceros del terrorismo.
No difundamos sus crímenes.
.