A los Marxistas hay que dejarlos vivir su sueño del paraíso con las veinte mil vírgenes que les prometio Marx pues nunca han hecho daño a nadie leyendo libros. En cambio, hay que acabar con los descerebrados Marxistas-Leninistas, Castristas y Chavistas, porque son gente peligrosa de acción, que te quitan tus cosas pero de verdad.
Se desvió un poco cuando se mencionó que la religión es el opio de los pueblos, según el Marxismo.





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