Cuando era niño y adolescente, pasaba los veranos en un apartamento que tenemos en Candelaria, Tenerife.
Tan cerca del mar que yo me levantaba en las mañanas, con un traje de baño Speedo ( no se usaban "chores" ) unos zuecos con suela de madera que se usaban en ese entonces, una toalla al hombro, y mas nada, y me iba a un muelle con playa que había ahí mismo. Y nada, un chapuzón. Era un delfín, y me lanzaba de sitios mas altos que en Acapulco. Y de cabezas, no parado como caen ahí.
Ahora pienso que era loco de perinola.

Un día, un amigo se presento de repente en el apartamento, sin aviso alguno, con su maletín de Adidas de los viejos (por cierto, los he visto de moda otra vez) y se instaló por una semana.

En ese entonces no había Nintendo ni PlayStation, así que jugabamos mucho juegos de cartas y de mesa.
Estábamos instaladisimos jugando Monopolio. Y para seguir jugando en la madrugada, mi hermano, mi amigo y yo, hicimos café en la "greca" , pero en la cantidad de un vaso grande para cada uno, como un vaso de refresco. Y el café de "greca" es fuerte, y el café "caracolillo" brasileño también lo es.
Cuando estábamos jugando, nos entro "la risa tonta".
Estábamos drogados con café.
Tanto es así, que mi mamá nos mandaba a callar, y optamos por irnos del apartamento, aún siendo ya como la una de la madrugada.
Estábamos en un banco de la entrada del estacionamiento, y no podíamos aguantar la risa.
Despertamos a todo el edificio.
Hasta tomates y huevos nos lanzaron.

Al día siguiente, hicimos lo mismo, pero aunque hizo efecto, no fue igual.