Mi amigo Suso, era un isleño de Puerto La Cruz, al norte de Tenerife.
Tenia una característica, bueno y sano era una persona muy educada, podía estar muchos días tomando solo refresco, pero si tomaba una cerveza, tenia que tomarse una caja. Ahí se transformaba en una persona jodedora, jocosa, pero también grosero con las mujeres, con piropos fuertes, "españoladas" pués.

Pero este cuento no es de una de sus muchas anécdotas rascado.

Suso vino a Venezuela con su hermano, este se casó con una paisana.
Las europeas en general, tienen una "maña", si un hombre europeo se "empata" con una negra, solo puede ser que la negra les hizo brujería, no cabe otra explicación a esa unión contra-natura. Es imposible que una negra sea mas "guapa" que una blanca europea, no lo conciben.

Pues el buen Suso andaba empatado con una negra de Barlovento.
La cuñada no podía creerlo, y convenció al hermano de Suso para llevarlo a un brujo, por que eso no podía ser sino un acto de magia negra.
Llevaron a Suso a un brujo, engañado.

Cuando llego, el brujo le dijo que se sentara en una silla en medio de la sala.
Le dijo:

- ¡ Mira pa´ca, mira pa´lla !

Y el Suso le suelta:

- ¿ Tu sabes como es la vaina, webon?...¡¡ Yo estoy con mi negra por que me da cuchara, no jodas !!

Y se fue del sitio, con la cuñada asustadisima detrás, que como se le ocurría decirle eso a un brujo...mientras el brujo gritaba al fondo en lenguas raras....



Eso si...Suso nunca se casó.