"La Eucaristía es la Fuente de agua viva, en donde tenemos que ir a saciar nuestra sed de felicidad, de alegría y de paz. No encontraremos felicidad, no saciaremos nuestra sed, en ningún otro lugar que no sea la Eucaristía".

Jesús repite la amarga queja: “Me han abandonado, a mí, la fuente de aguas vivas, y se han cavado cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua” (Jer 2, 13).

“El que beba del agua que Yo le daré, nunca más tendrá sed”.
(Jn 4, 5-42).