Así pasaban la música a la URSS para que la media naranja de Dorogoi bailase libremente en las salas de fiesta.
Los muy gilipollas haciendo malabarismos para introducir las canciones de los Beatles y resulta que allí todos las cantaban, bailaban y disfrutaban sin problemas.


Yo pienso que cuando uno se ha acostumbrado a mentir siempre, llega un momento en el que no distingue la realidad de la ficción